Los pilares de un profundo amor por ti misma
. Aquí te comparto los pilares o bases de mi crecimiento y enamoramiento.
En medio de mi proceso de autoconocimiento entendí que, en ese incesante diálogo interno, en esa sucesión interminable de pensamientos, acompañados de juicios que me generan emociones casi imperceptibles, están los fantasmas que me atormentan. Acostumbraba “flagelarme” condenándome por no hacer todo perfecto. Esto lo hacía a un nivel inconsciente y de manera constante. El instrumento: mis pensamientos.
Mi propia mente ha sido mi peor enemigo porque ella se alimenta de pensamientos y ellos a su vez de creencias detrás de las cuales hay temores.
¿Qué debo hacer? Desapegarme de mis creencias, soltar esa necesidad de juzgarme,
Te invito a idear estrategias fáciles, asequibles y rápidas que puedas utilizar en cualquier momento y lugar para lograrlo.
2.- Encuentra tu propio camino, el mío ha sido la soledad y el silencio.
En algún momento del camino hacia el gran amor por ti misma vas a descubrir la necesidad de aislarte, de poner límites y distancia a personas que te hacen daño, lugares, situaciones, palabras que no te ayudan a crecer, ya no vas a querer lo que ha sido siempre, vas a cambiar la manera de hacer las cosas, dejar de responderle al mundo y empezar a centrarte en ti como el ser más importante.
3.- Dimensiona tu grandeza y entiende que no eres quien crees ser.
Saber qué tan grande soy implicó para mí los dos pasos anteriores: dejar de lastimarme con mis pensamientos desprendiéndome de mis creencias y encontrar mi propio camino.
Aceptar que yo era mucho más de lo que habían querido hacerme creer, requirió salirme de mi cabeza y de todo lo que había en ella, fue un proceso de “sacar la basura”, mandar al diablo los conceptos que otros tenían sobre mí y ocuparme sólo de mi reconstrucción, porque toda esa basura no me permitía ver el maravilloso y perfecto ser humano que era.
4.- Aceptarte incondicionalmente aprendiendo a recibir.
El merecimiento ha sido toda la vida uno de mis puntos álgidos. Aprender a recibir cuando te han dicho que no mereces nada es una contradicción que crea conflicto en tu ser más profundo y en tu forma de abordar la vida. Esto tiene que ver con dimensionar tu grandeza, tener tu propio concepto sobre ti misma y sobre la vida en general y particularmente con sacar la basura de tu cabeza.